Hola!
Aunque como muchos ya sabéis, estoy en casa, en el Pais Vasco, pero he decidido terminar la crónica de mi estancia en el Perú, por lo emotivas que han sido las dos ultimas semanas. No había podido hacer la crónica de la ultima semana en Yungay debido a que seguidamente nos fuimos de vacaciones (que ya tendrán su crónica pertinente) por el sur del Perú, y llega el momento de terminarlo!
Después de subir a la laguna 69 y tocar el hielo de un “helado”, llego la ultima semana, esa semana que nos teníamos que ir… y la semana empezó como las demás, aunque como bien dije en el post anterior, todo lo que hacíamos olia a despedida…
A mediados de la semana disfrutamos de una de las mejores sorpresas que nos hicieron a todos conjuntamente los niños de Yungay… Nos hicieron un mural, y a cada uno de nosotros nos dedicaron un trozo, para que cada niño pudiera escribir lo que quisiera! Desde mi punto de vista, fue algo doblemente emocionante, debido a que he sido el cooperante que seguramente menos tiempo ha estado con los niños, pero a pesar de ello, tuve mi parte y mis notitas, que todo hay que decirlo, me hicieron ponerme como una magdalena…
Ya cuando empezó la semana, hicimos unos carteles invitando a todo niño/joven del centro que quisiera acudir a la merienda de despedida que teníamos intención de hacer el jueves de esta semana… Vimos que nadie se apuntaba en los papeles, pero una vez que llego el jueves, el centro se encontraba lleno de chavales con sus respectivas galletitas o gaseositas, dispuestos a pasar una tarde divertida con nosotros! Nos lo pasamos en grande jugando al juego de encontrar el tesoro mediante pistas por el Campo Santo y Santa Ines, que todo hay que decirlo, los repartimos demasiado lejos… Nosotros fuimos los monitores de cada grupo (4) y los ganadores de la prueba fueron los “Huaynos”!….que era mi grupo!
Una vez que se termino los juegos y la posterior merendola salvaje con los niños, llego la hora de preparar la cena que íbamos a tener con los compañeros del centro! Y bueno…fue bonito, aunque para ser sinceros, no tan emocionante como esperaba yo…pero que al fin y al cabo cumplió con el objetivo de hacernos creer que ya si, nos íbamos a ir…
Y así llegamos al ultimo día en Yungay….
Empezamos el día queriendo presenciar como cantaban los niños los himnos, hasta que nos llamaron a Iban y a mi para que izáramos las banderas de Perú y Yungay respectivamente. Aquí empezaron ya las lloreras (como bien dice Jorge), y no pararon hasta media hora mas tarde… El director del centro nos dedico unas palabras en su habitual charla, y después nos paso el micrófono para poder dirigirnos a lo chavales del centro que teníamos justo delante formando filas…Nosotros, como no, expresamos todo nuestro agradecimiento y admiracion que sentíamos hacia ellos entre lágrimas, y después de un emocionantisimo aplauso, nos dimos un abrazo colectivo con los niños, que después de que hayan pasado casi tres semanas, no tengo palabras para describirlo…
Y para rematar la faena, nos fuimos a la estación de autobuses con nuestros dos compañeros chiquitos de centro, Yola y Remi, y ahí repartimos en Yungay las ultimas lágrimas para entrarnos en el autobús de MovilTours, rumbo a Lima, para empezar nuestras vacaciones en en sur de Perú!
Chau!
- …
- Gracias chicos!
- Nadie se apunta?
- Buscando el tesoro..
- Donde esta la ultima pista?
- Cena de despedida
- Gracias por el honor..
- Gracias por todo!
- …
- Chau!
- Chau!
- A Lima!




















































































































































































































